Finaliza el mes de mayo. En diversas poblaciones al sur del estado Guárico ya se ha adelantado la mudanza del ganado de las sabanas inundables a las tierras altas.
“Es como si el animal adivinara, como si supiera que le llegó el tiempo de irse. Se pone inquieto, con ganas de viajar. Hay que sacarlo”. Así resume Jesús Rubén “Morocho” Medina, esos días en que la partida es inexorable.
O en otras palabras, cuando el verde alimento está a pocos días de quedar bajo las aguas, se lleva el ganado a sitios donde tendrá garantizado el pasto fresco que tanto le gusta y contará con las condiciones apropiadas para reproducirse.
Es también el momento de los rodeos, de las grandes vaquerías, de la medición de fuerzas entre el hombre y el animal.
Vecino de la quesera La Tigra –ubicada a orillas del río Caujarito, entre Guárico y Apure–, “Morocho” Medina no pudo este invierno estar al frente como lo hace desde sus años mozos, de todos los detalles de la travesía. Fuerzas mayores se lo impidieron.
En lugar del experimentado ganadero estuvieron sus tres hijos y su hermano Pedro Julián Medina.

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