26 nov 2011

Espíritu de la llanería


En los umbrales de la adolescencia, José Gregorio “Golito” Tarazona empezó a formar parte del grupo de llaneros que anualmente efectúa la trashumancia desde la quesera La Tigra hasta predios cercanos a Valle de la Pascua.
A los 24 años de edad, “Golito” dice orgulloso que durante la mitad de su vida no ha faltado a ninguna travesía y asegura que mientras pueda seguirá yendo a lomo de caballo por esos caminos donde “a veces se mete el demonio”.
Para el joven vaquero, no todos los hombres que durante seis días van detrás de cada grupo del ganado, cumplen su labor como se espera de ellos. A su juicio, “los hay de todo tipo: los que van a trabajar en serio y los que van a vaguear”. Remata: “Dentro de los bagres siempre andan guabinas y caribes”.
Por exigencias del patrón, los jinetes de La Tigra no llevan licor para darse ánimo o para sobrellevar las durezas del viaje. Y según ratifica “Golito”, “algunos no bebemos nada, no nos hace falta el alcohol durante ese tiempo. Es el espíritu de la llanería el que nos hace empezar y terminar la travesía”.

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