15 dic 2011

Calabozo recibió a Trashumancia



Con largos y sentidos aplausos fueron recibidos por el público los 37 minutos de Trashumancia, el nuevo documental de Carlos Gómez de la Espriella, durante su estreno efectuado el jueves 1 de diciembre en la Cinemateca de Calabozo.

La proyección del mediometraje que da a conocer ciertas particularidades e intensidad de la antigua práctica llanera de mudar anualmente el ganado bovino de las tierras anegadizas a las altas, formó parte de la antesala del II Festival de UPAC Guárico 2011, organizado por el Gabinete Estatal del Ministerio del Poder Popular para la Cultura.

Para esta ocasión se dieron cita invitados especiales como la directora de Una mirada al mar, Andrea Ríos; el cineasta Diego Rísquez y el protagonista de su reciente película, Reverón, el actor Luigi Sciamanna, además de representantes del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía,  Amazonia Films y la Fundación Cinemateca Nacional.

En un conversatorio, Carlos Gómez compartió con los espectadores detalles del proceso de realización de Trashumancia, respondió inquietudes, recibió diversas muestras de beneplácito y cálidas palabras de aliento en su afán de registrar lo profundo y humano que existe en diversas actividades agrícolas y pecuarias de su estado nativo. Asimismo agradeció al equipo que laboró junto a él y a todos los llaneros que hicieron posible esta nueva creación audiovisual.






Diego Rísquez se mostró sorprendido por la riqueza estética del documental, elogió la fuerza de sus imágenes y felicitó a Gómez porque el resultado no es un trabajo de carácter explicativo.

Luigi Sciamanna destacó la utilización mesurada del recurso musical, valoró el trabajo de cámara efectuado por el realizador y lo exhortó a mostrar su mediometraje sin temor, con la convicción de haber creado una obra que puede calificarse de cinematográfica.

Andrea Ríos coincidió con Sciamanna en sus apreciaciones y resaltó el esfuerzo de hacer buenas películas con temas que generalmente pasan inadvertidos en el resto del país. 




Nuevo reconocimiento
Transcurridos dos días del estreno de Trashumancia en la Cinemateca de Calabozo, Carlos Gómez recibió un nuevo reconocimiento por Koridel, otra de sus producciones audiovisuales.

La historia que cuenta la cotidianidad de una adolescente becerrera del estado Guárico, fue seleccionada como mejor documental en el Festival Nacional de Cortometrajes Barquisimeto 2011. (Prensa Palambra Producciones)

26 nov 2011

Trashumancia será estrenado en la Cinemateca de Calabozo

En el marco del Festival de las UPAC Guárico 2011, a efectuarse en Calabozo los días 1 y 2 de diciembre, se tiene previsto el estreno regional del documental Trashumancia.
Con una duración de 37 minutos, el nuevo mediometraje del realizador Carlos Gómez de la Espriella, será proyectado el jueves 1 a las 4:00 de la tarde en la Cinemateca de la capital del municipio Francisco de Miranda.
El festival de las Unidades de Producción Audiovisual Comunitaria (UPAC) está organizado por el gabinete cultural del estado, específicamente por la Plataforma del Cine y Medios Audiovisuales, con el apoyo de la Cinemateca de Calabozo.
Para Carlos Gómez, estrenar su reciente documental en Calabozo representa la posibilidad de mostrarlo a un público bastante sensibilizado en relación al arte cinematográfico, dado que en esta población cuentan con la única cinemateca de la entidad desde hace algunos años.
“Además la presencia de los integrantes de las distintas UPAC, garantiza una apreciación especializada en el tema, en miras hacia un provecho productivo, correspondiente a los proyectos que están en marcha”, según destaca el cineasta.
Cabe apuntar que la mayoría de las UPAC han surgido de talleres organizados por el Laboratorio del Cine y el Audiovisual de Venezuela, dictados por Gómez desde el año 2010, entre ellas la de Las Mercedes del Llano, Espino, Santa María de Ipire y San Juan de los Morros.
La proyección de Trashumancia en Calabozo es un estreno guariqueño. Se tiene previsto que a principios de 2012 se proyecte en las salas comunitarias y regionales que conforman la red de la Fundación Cinemateca Nacional.
Asimismo a través de la Plataforma del Cine y Medios Audiovisuales de Guárico, y su sala itinerante, se presentará en los diferentes municipios del estado, sobre todo en espacios públicos, como se hizo con el documental Vegueros.

Una travesía guariqueña
Nuevamente con el apoyo del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) y de Palambra Producciones, Carlos Gómez se interna en la esencia llanera, que es su esencia, pues es oriundo de Valle de la Pascua, para mostrar los diferentes momentos, tonos, ambientes, e intensidad de una travesía guariqueña.
“Considero que Trashumancia es un documental valioso porque registra una tradición que se está perdiendo en los llanos venezolanos y además, cinematográficamente hablando, pienso que es una película emocionante, con muchos momentos que pueden llegar a sorprender e incluso a conmover al espectador”, explica Gómez.
La trashumancia es muy importante –enfatiza el realizador– en función de un modelo ganadero agroecológico, sustentable en el tiempo y garantiza un mejor provecho de los recursos naturales, a diferencia de la ganadería industrial que depende de grandes monocultivos y todo lo que ellos implican a nivel de impacto ambiental.
(Prensa Palambra Producciones)

En días de trashumancia

Por Marlen Leal

“Da lástima dejar esa sabana sola”, dice uno de los tantos vaqueros que dentro de pocas horas emprenderá un viaje en el que hombre y animal, animal y hombre podrían preguntarse: ¿Quién depende de quién? ¿Cuál llega primero a su destino?
Llaneros y ganado bovino realizan dos veces al año –al comienzo de entradas de agua y al inicio del verano– una travesía, una mudanza, un traslado que se resume en una práctica antigua, necesaria y vital para los dos: la trashumancia.
En días de trashumancia la soledad se abre paso en la sabana que dentro de pocas semanas estará anegada. Sin embargo no alcanza a reinar. Otro tipo de vida animal breve, pero inclemente, se apropia de tanta vastedad. 
Lo que ayer era un hervidero humano y un estruendoso mugido de toros, vacas y becerros, en queseras como La Tigra, es hoy innumerables muestras de pisadas silenciosas que se hunden en el barro de los corrales.
Pocas cosas quedan en pie para el retorno. Ni siquiera las puertas porque corren el riesgo de ser robadas. Todo es retirado y empacado en paquetes enviados por el río. 




Desde la entrada de la cocina vacía, por donde salieron diversos platos que alimentaron a los infatigables trabajadores, uno de ellos se asoma, la acaricia con la mirada y la despide con las notas tristes de una canción, como solamente un llanero sabe hacerlo.
Oscar Antonio, el más pequeño de los vaqueros en tamaño y en edad, y su tía Belkis Morales, tratan de controlar a dos cachorros amarrados a una horqueta, a la espera de la curiara que los trasladará al pueblo junto a los enseres de la quesera.
Todos los demás se han marchado. Unos hombres van por el río encargados de transportar los becerros de escasas horas de vida y el equipaje de los compañeros que en tierra les será distribuido.
Otro grupo, dividido en tres, va a caballo detrás del ganado horro, de las vacas recién paridas y de las vacas con becerros grandes.

Tiempo de irse


Finaliza el mes de mayo. En diversas poblaciones al sur del estado Guárico ya se ha adelantado la mudanza del ganado de las sabanas inundables a las tierras altas.
“Es como si el animal adivinara, como si supiera que le llegó el tiempo de irse. Se pone inquieto, con ganas de viajar. Hay que sacarlo”. Así resume Jesús Rubén “Morocho” Medina, esos días en que la partida es inexorable. 
O en otras palabras, cuando el verde alimento está a pocos días de quedar bajo las aguas, se lleva el ganado a sitios donde tendrá garantizado el pasto fresco que tanto le gusta y contará con las condiciones apropiadas para reproducirse.
Es también el momento de los rodeos, de las grandes vaquerías, de la medición de fuerzas entre el hombre y el animal.
Vecino de la quesera La Tigra –ubicada a orillas del río Caujarito, entre Guárico y Apure–, “Morocho” Medina no pudo este invierno estar al frente como lo hace desde sus años mozos, de todos los detalles de la travesía. Fuerzas mayores se lo impidieron.
En lugar del experimentado ganadero estuvieron sus tres hijos y su hermano Pedro Julián Medina.

La muerte también viaja


En días de trashumancia la muerte también viaja por el agua, en las curiaras, cabalga por la sabana, por las queseras, por las trochas, por las carreteras, por los caminos polvorientos, por los lugares donde transita la vida humana y animal de Los Llanos.
En días de trashumancia Santa Carvajal Rodríguez dejó de existir en las aguas del río Caujarito. Una peritonitis acabó con su temple de mujer fuerte, capaz de soportar los rigores de la travesía llanera.
A Fernando Rápido, el esposo de Santa, le avisaron en pleno rodeo de su delicado estado de salud. No pudo continuar con el trabajo. No pudo participar en la posterior tarea de trasladar el ganado. 
Fernando Rápido logró movilizar vía fluvial a Santa aún en vida. Pero la muerte, más veloz que él, se la quitó antes de llegar a Cabruta, el pueblo cercano donde le podrían brindar asistencia médica.
Desgarradores gritos de María Asunción Rodríguez, la madre de Santa, se escucharon río arriba y río abajo. Sus gritos trataron de reanimar el cuerpo todavía tibio en la curiara, se aferraron al cadáver cubierto por una sábana rosada. 
En días de trashumancia la vida animal es igualmente frágil. Se puede esfumar en segundos. Se puede perder mientras se intenta alcanzar a nado la otra orilla. Se puede convertir en exquisita comida para peces depredadores, como los caribes; o para los zamuros, en las carreteras. Así, quedan vacas sin becerros o becerros sin vacas. 
El esfuerzo en el cruce de un río también puede adelantar un parto. Entonces la muerte queda aletargada, pasa a ser testigo de cómo del vientre de la hembra brota un nuevo ejemplar y un amor que se expresa en generosos lamidos. Un amor animal que tiene olor y sabor inconfundibles.

Espíritu de la llanería


En los umbrales de la adolescencia, José Gregorio “Golito” Tarazona empezó a formar parte del grupo de llaneros que anualmente efectúa la trashumancia desde la quesera La Tigra hasta predios cercanos a Valle de la Pascua.
A los 24 años de edad, “Golito” dice orgulloso que durante la mitad de su vida no ha faltado a ninguna travesía y asegura que mientras pueda seguirá yendo a lomo de caballo por esos caminos donde “a veces se mete el demonio”.
Para el joven vaquero, no todos los hombres que durante seis días van detrás de cada grupo del ganado, cumplen su labor como se espera de ellos. A su juicio, “los hay de todo tipo: los que van a trabajar en serio y los que van a vaguear”. Remata: “Dentro de los bagres siempre andan guabinas y caribes”.
Por exigencias del patrón, los jinetes de La Tigra no llevan licor para darse ánimo o para sobrellevar las durezas del viaje. Y según ratifica “Golito”, “algunos no bebemos nada, no nos hace falta el alcohol durante ese tiempo. Es el espíritu de la llanería el que nos hace empezar y terminar la travesía”.

Con capotera y porsiacaso



A un llanero trashumante no le falta ni capotera ni porsiacaso. Estaría incompleto sin estas dos mochilas, confeccionadas por mujeres en telas resistentes al uso y al largo trajinar.
“Golito” se ufana de ser muy cuidadoso con sus alforjas. “No he cambiado en casi diez años –asevera– mi porsiacaso ni mi capotera. Cuando termina el recorrido las lavo y las guardo hasta que las vuelvo a utilizar. Y así voy todos los años”.

En la capotera, los hombres acomodan el chinchorro y el pabellón (mosquitero), indispensables en esa tarea de atravesar distancias de ida y vuelta; una sábana y artículos de uso personal. Algunos incluyen medicamentos.
Los alimentos que consumirán durante los cinco o seis días del periplo –generalmente productos enlatados como atún y sardina; casabe, papelón, pan, y queso– se distribuyen en el porsiacaso.
Por su cuenta, según explica “Golito”, los llaneros “llevan o compran el vicio: el chimó”. “Y los que tenemos celular –agrega– lo cargamos para comunicarnos con la familia o los amigos donde haya señal”.
Acerca de la manera en que van calzados los jinetes durante el trayecto por agua y tierra que implica el periodo de la trashumancia, el joven precisa que “todos o la mayoría vamos en alpargatas porque son más livianas y se secan más rápido”.
Es así como a caballo –cada llanero es responsable de dos–, con capotera, porsiacaso, en alpargatas, algunos descalzos y con el infaltable mandador, asisten dos veces al año los hombres de La Tigra, a la cita itinerante con los animales.

Un documental como evidencia



“De los llanos guariqueños se eliminó la práctica de la trashumancia”. “Ya no existen esas grandes vaquerías”. “Las travesías solo se consiguen en los libros y en las canciones del llano”.
Expresiones similares –de llaneros y personas ligadas a la actividad agropecuaria– unos en tono de lamento y otros en tono optimista por el “logro moderno”, sintetizan el debilitamiento de la antigua costumbre de trashumar.
No obstante, y para regocijo de quienes todavía le apuestan a la trashumancia como actividad agroecológica y económica, sigue presente en algunas zonas del estado Guárico.
Una evidencia de lo que es hoy esa vieja práctica, se encuentra en Trashumancia, el reciente documental del realizador Carlos Gómez de la Espriella, grabado entre los meses de mayo y julio de 2011, en diversas locaciones de los municipios Las Mercedes del Llano y Leonardo Infante.



Nuevamente con el apoyo del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) y de Palambra Producciones, Carlos Gómez se interna en la esencia llanera, que es su esencia, pues es oriundo de Valle de la Pascua, para mostrar al espectador los diferentes momentos, tonos, ambientes, e intensidad de una travesía guariqueña.
El mediometraje, con una duración de 37 minutos, está marcado por la estrecha y natural relación entre vaca y becerro. Vaca y becerro se convierten en personajes principales de esta historia que los deja ver frágiles y vulnerables, tan ligados al llanero que necesariamente los separa y los vuelve a unir.
Trashumancia es también una producción cinematográfica cruzada de principio a fin por la fuerza del hombre versus la fuerza del animal. El mismo hombre y el mismo animal que podrían preguntarse: ¿Quién depende de quién? ¿Cuál llega primero a su destino?


Realizador



Carlos Gómez de la Espriella nace en Valle de la Pascua, Guárico, Venezuela, el 25 de septiembre de 1976. Es Licenciado en Medios Audiovisuales con Maestría en Etnología de la Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela. Dedicado a la realización integral, sus trabajos han obtenido distintos reconocimientos, con participación en varios festivales y transmisión por canales de televisión internacionales y nacionales. En la actualidad se dedica a la docencia, investigación y producción independiente.

Premios
- Mención Especial Festival de Cine Infantil Ciudad Guayana 2005, El Mandado
- Documental ganador en el Festival Caracas Filminuto 2006, De los filos panorámicos a la intimidad del fogón
- Mejor Dirección de Fotografía en el Festival Nacional de Cortometrajes Barquisimeto 2007, Llano Profundo: chinchorros
- Segundo lugar en el II Concurso de Cine y Video Comunitario Margarita 2009, Llano Profundo: chinchorros
- Primer lugar Cine Documental, Concurso Explosión Cultural Bicentenaria 2011, Delfín Pregonero (premio colectivo)
- Tercer lugar documentales para televisión, Concurso Explosión Cultural Bicentenaria 2011, Natura Cultura
- Mejor Documental en el Festival Nacional de Cortometrajes Barquisimeto 2011, Koridel

Filmografía
- Trashumancia (2011)
- Koridel (2011)
- El temple de Carmen Clavo, Delfín Pregonero, Laura, El Tiempo y Viajes Guasdualito C.A. (Obras colectivas) (2010)
- Natura Cultura (13 Capítulos) (2010) (TV Serie)
- Pueblo Jamuen (2009)
- Vegueros (2009)
- Mundo Timote (2008) (TV Mini-Serie)
- Llano Profundo: chinchorros (2007)
- Somos... (7 Capítulos) (2006) (TV Serie)
- De los filos panorámicos a la intimidad del fogón (2006)
- Las Advertencias de Mandú (2005)
- Etno Historias (2003) (TV Mini-Serie)
- El Mandado (2002)

24 nov 2011

Ficha técnica

Guión, Dirección, Fotografía, Cámara y Edición
CARLOS GÓMEZ DE LA ESPRIELLA

Producción General
MARLEN LEAL
CARLOS GÓMEZ DE LA ESPRIELLA


Música
FREDDY PANTOJA
JULIO PANTOJA

Sonido Directo
PEDRO GÓMEZ

Asistente de cámara
JOSÉ GREGORIO “EL INDIO” CHÁVEZ

Investigación y producción de campo
MARLEN LEAL

Productora delegada CNAC
BLANCA SANOJA

Foto fija
MARLEN LEAL

Diseño Gráfico
ELINOR CARRILLO

Apoyo logístico
EDUARDO “EL FLACO” HURTADO
JUAN CARLOS “EL NEGRO” CHÁVEZ

Transporte
TARCISIO RAFAEL HURTADO
JOSÉ LUIS AQUINO

Realizado en locaciones de Retajao, La Tigra, Macanillal, Santa Rita de Manapire, La Malena,
Espino, Zanjonote y Llora Llora, estado Guárico,Venezuela.

Una coproducción Palambra Producciones C.A. / Centro Nacional Autónomo de Cinematografía

Documental - 37 minutos - HDV

República Bolivariana de Venezuela, 2011